
Las barbaridades de la biblia (extracto) por Daniel Barona Narváez
Dentro de nuestra sociedad, cuando uno habla de moral y de sabiduría, uno de los primeros libros que se vienen a la mente es la Biblia. Usualmente se piensa en la Biblia como un libro lleno de moral absoluta, justicia, amor y enseñanzas sin igual. Sin embargo, cuando uno se aventura a leer la Biblia al detalle y más ampliamente, sin limitarse a lo que los sacerdotes o pastores nos dicen que leamos, el libro sufre una metamorfosis extrema: pasa de ser el libro de amor y sabiduría al libro de las barbaridades y la inmoralidad, o en el mejor de los casos, la falsa moral.
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En Romanos 13, 1-7, encontramos una muestra clara de obediencia absoluta a la autoridad:
“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.”
Este pasaje no puede ser más claro: la autoridad es la autoridad, y si no se le obedece, se comete un pecado contra Dios. ¿Qué mejor excusa que ésta podría utilizar cualquier administrador del poder para manejar al pueblo a su antojo? Obviamente este pasaje fue “diseñado inteligentemente” para fines políticos. Si no obedeces, Dios te castiga. Ese es el lema necesario para mantener las aguas calmas y las mentes críticas dormidas.
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Fuente y nota completa : sindioses.org