La cara del facismo en México

mayo 7, 2008

La cara del facismo en México (extracto)

por Gilberto López y Rivas

La denuncia presentada el 25 de marzo ante la Procuraduría General de la República por José Antonio Ortega Sánchez y Guillermo Velasco Arzac, presidentes respectivos de Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal, A C y Mejor Sociedad-Mejor Gobierno, AC (léase El Yunque) contra los estudiantes que asistieron al segundo congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana -celebrado en Ecuador del 24 al 27 de febrero de este año- y “contra quien resulte responsable”, constituye una demostración palpable de las mentalidades y acciones fascistas que pretenden imponerse en la sociedad mexicana.

El documento de 77 páginas es un repetitivo alegato, salpicado de jerga jurídica, encaminado a fabricar delitos y culpables con base en información de las agencias de inteligencia mexicanas, colombianas y aun ecuatorianas, y a partir de la presentación de “evidencias” que en su mayor parte son informaciones periodísticas que por irresponsabilidad o corrupción se hicieron eco de esas fuentes policiacas después de la masacre llevada a cabo por el ejército de Colombia en territorio de Ecuador el primero de marzo de este año.

En efecto, el terrorismo mediático que se ejerce contra la oposición de izquierda a través de la publicación de “notas periodísticas”, “artículos de opinión” o “entrevistas”, que en realidad son en la mayoría de los casos informes, interpretaciones, filtraciones o delaciones de las agencias de espionaje político de los estados involucrados, constituyen el grueso de las pruebas de cargo contra los “terroristas” y “narcoguerrilleros” mexicanos. De la denuncia mencionada, 47 “evidencias” -que afirman comprobar los dichos de los chivatos-, 12 provienen de El Universal, cinco de Milenio, tres de Excélsior, uno de La Crónica, uno de Reforma, uno de El País (la infaltable Maite Rico), uno de la agencia de noticias Efe.

….Si en este país se viviera en un efectivo estado de derecho, la denuncia sería desechada de manera inmediata. Como comprobaron las autoridades ecuatorianas, no había delito que perseguir y por ello se permitió la salida discreta de Lucía Andrea Morett Álvarez hacia Nicaragua. El problema radica en la discrecionalidad en la administración de justicia en suelo mexicano, donde todo tipo de arbitrariedad o aberración jurídica puede darse. Por ello, hizo bien esta víctima del ataque militar colombiano-estadunidense en obtener refugio en tierra de Sandino. A las constantes violaciones a los derechos humanos en México, primer lugar en violencia, corrupción e impunidad, según estudio de la ONU –y uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo–, se agrega ahora el exilio forzado de personas que no pueden entrar en territorio nacional porque el gobierno de facto de Felipe Calderón, en lugar de exigir castigo para los homicidas de los estudiantes y dar todas las garantías a la sobreviviente del bombardeo, recibe al jefe de los asesinos en ominosa complicidad y le permite declaraciones injuriosas para muchos mexicanos (no para la ultraderecha, que le aplaudió frenéticamente). El fascismo, expresión plena del terrorismo de Estado, no pasará.

fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66982

Conferencia de Lucía Andrea Morett Álvarez en Nicaragua. 21/abril/2008

Muy buenas tardes, compañeras, quiero agradecer sinceramente este recibimiento que me ha hecho Nicaragua, que me ha hecho su Presidente, pero yo sé que no es sólo él, ¡es el pueblo nicaragüense! Los revolucionarios vamos andando nuestro camino, y en el camino nos encontramos, nos identificamos y nos solidarizamos unos con otros. Y es así como yo he sentido la solidaridad del pueblo ecuatoriano cuando estuve ahí, que me dio asistencia médica, que se preocupó por mí, de mi salud física, de mi salud emocional. Y es como ahora llego a Nicaragua, que me ha abierto los brazos para que pueda estar tranquila, para que pueda estar segura y, desde aquí, seguir dando la lucha que no he dejado desde este 1º de marzo en que el Gobierno colombiano, a través de su Ejército, de su Policía, lanzó bombas indiscriminadamente contra un campamento de las FARC que se encontraba en Ecuador, violando una serie de Tratados Internacionales, de Convenios y normas que, incluso en las situaciones de guerra, deben regirnos. Desde ese día, he venido dando una lucha, ya no sólo como lo que soy, una víctima del terrorismo de Estado colombiano, una víctima más de tantas otras que ha dejado ese terrorismo que sistemáticamente practica el Gobierno de Colombia, presidido por Álvaro Uribe Vélez. No sólo es por mí, es por cuatro de mis compañeros que fueron brutalmente asesinados por las bombas. Me decía alguien que a partir de ahora, ya no soy una, sino que soy cinco. Así he querido asumirlo y estoy dispuesta a asumirlo hasta las últimas consecuencias, donde haya que ir, donde haya que denunciar lo que ahí sucedió. Desde ese 1º de marzo, inicié una lucha que espero pueda continuar en México, en mi país, al cual amo y en el cual me gustaría estar ahora. Sin embargo, hasta ahora ha habido situaciones, ha habido campañas mediáticas en mi contra. No tienen, en realidad, qué decir en contra mía, puesto que yo no he cometido ningún delito, salvo el delito de querer un mundo mejor para nuestros pueblos, porque yo así lo siento… somos un mismo pueblo, toda América Latina somos un mismo pueblo y ése es por el pueblo por el que luchamos. No he cometido ningún delito y, sin embargo, se ha intentado criminalizar la lucha; se ha intentado criminalizar en México, desde hace muchos años, la protesta social… Sin embargo, no nos vamos a dejar, ¡yo no me voy a dejar! y así sea desde México, desde aquí o de cualquier parte del mundo, seguiré denunciando lo que ocurrió en Ecuador; seguiré denunciando el abuso de poder, el terrorismo de Estado. Ahora me quieren acusar de terrorista, porque fui la única sobreviviente mexicana. Quiero decirles que soy una estudiante, soy pasante de la Carrera de Literatura Dramática y Teatro, de la Universidad Nacional Autónoma de México. No soy, ¡ni mucho menos! terrorista, pero se ha pretendido acusarme de eso, porque he participado en diferentes luchas y me he solidarizado con la lucha de nuestros pueblos latinoamericanos. Desde aquí, les reitero mi agradecimiento, igual que lo hago hacia el pueblo ecuatoriano, y hacia todos aquellos pueblos que se han solidarizado conmigo. Les puedo decir que soy una más que los acontecimientos han puesto en ese lugar que no quería ocupar ¡yo jamás quise ser herida por bombas! y, sin embargo, hubo bombas que fueron lanzadas con toda la intención de asesinar a las personas que ahí estábamos. Me he recuperado satisfactoriamente de estas heridas y, aunque las heridas más hondas se llevan en el alma, se llevan por las muertes de los compañeros, tengo la completa disposición de seguir adelante. Muchas gracias.

fuente: http://lineasdeseguimiento.blogspot.com/2008/04/somos-un-mismo-pueblo.html

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